Encuentra aquí tips e ideas para hacer más confortables tus espacios y añadirles tu propio estilo.
No sé hace cuanto te has alojado en un hotel, sea que hayas visitado un lugar paradisiaco de playa, ciudad o campo, estar en un hotel siempre tiene una sensación de limpieza, orden, relajo y lujo.
Aquí encontrarás algunos tips que te ayudarán a sentir que vives en un hotel, con poca inversión y mucha creatividad, tendrás cada día tu reserva diaria sin limite de hora en tu check out.
La idea matriz o construcción del concepto para un espacio, debe generar el confort, disfrute y la funcionalidad que se espera, es decir debe dar bienestar a sus usuarios.
Mínima expresión de elementos en el espacio.
Manejo de formas simples.
Carencia de elementos decorativos.
Muebles en líneas rectas.
Funcionalidad de sus muebles y objetos.
Colores claros y neutros.
Es simplista, armónico y funcional.
Aplica acentos de color.
Muebles son de distintos materiales, acabados y texturas.
Mobiliario funcional.
Mucha presencia de madera cálida en suelos y mobiliario.
Predomina el blanco en paredes, revestimientos y elementos decorativos.
Acento de color.
Elementos muy sencillos.
Tejidos con texturas.
Mobiliario retro.
Estilo urbano.
Estructura y materiales expuestos.
Colores oscuros: negros, marrones y grises.
Materiales desgastados.
Ventanales.
Cuero con aspecto usado.
Instalaciones expuestas.
Conexión directa con la naturaleza.
Inspira relax y comodidad.
Materiales: madera, piedra, vegetación y agua.
Orden.
Luz natural.
Tendencia japonesa.
Mezcla estilo nórdico y japonés.
Elementos modernos.
Cada elemento cumple una función.
Opuesto al minimalismo.
Estilo recargado en el mobiliario, la decoración, los elementos y textiles exagerados.
Pomposidad.
Instancias amplias.
Mucha iluminación.
Equilibrio con los elementos.
Iluminación cálida.
Colores claros.
Interiores elegantes.
Estilo cálido, sereno y sorprendente.
Mezcla de decoración tradicional y piezas contemporáneas.
Espacio sofisticado.
Muebles y elementos funcionales.
Estampados geométricos.
Materiales con bronce para lámparas y otros objetos.
Uso de madera.
Colores llamativos.
Amplitud, integra espacio exterior con interior.
Formas sencillas.
Imagina que entras a una casa y de inmediato sientes una sensación especial: hay algo que te atrae, que hace que el espacio se vea armonioso, con carácter, pero sin sentirse recargado. Tal vez sea un sofá neutro con cojines en un azul vibrante o una pared en tono terracota que enmarca perfectamente un espejo dorado. Ese pequeño detalle que capta tu atención y le da vida al ambiente es lo que llamamos color acento.
Los grandes arquitectos y diseñadores han usado esta técnica durante décadas para transformar espacios con un solo gesto de color. Y lo mejor de todo es que tú también puedes aplicarlo en tu hogar sin necesidad de hacer una gran remodelación.
Elegir el color acento perfecto es casi como escoger el accesorio ideal para un outfit: ese bolso rojo que resalta en un vestido negro o los aretes dorados que iluminan tu rostro.
En decoración, los colores tienen un impacto emocional y pueden cambiar la manera en que vives y disfrutas tu casa. Un amarillo mostaza en los detalles de tu sala puede llenarla de energía y calidez, mientras que un azul profundo en tu dormitorio te ayudará a crear un ambiente de paz y descanso.
La clave está en encontrar ese tono especial que haga que tu espacio se sienta único, acogedor y, sobre todo, alineado con tu personalidad. Recuerda que, el color no solo decora, sino que también comunica y genera emociones.
Lo mejor del color acento es que te permite renovar tu hogar sin gastar una fortuna. ¿Te imaginas cambiar por completo la vibra de tu sala simplemente agregando un par de cojines y una lámpara en un tono vibrante? Esa es la magia de este recurso.
Pequeños toques de color pueden hacer que un espacio refleje quién eres y cómo quieres sentirte en él. Y si un día decides cambiar, ¡no hay problema! Puedes sustituir esos detalles por otros nuevos sin necesidad de modificar toda la decoración. Es como darle un aire fresco a tu casa con un simple cambio de accesorios.
No se trata solo de poner un tono bonito, sino de contar una historia a través del espacio, de hacer que cada rincón refleje tu esencia. Nosotros sabremos guiarte para encontrar ese equilibrio entre tonos neutros y colores llamativos que hagan que tu hogar se sienta vibrante, elegante y lleno de vida. Porque al final, lo que realmente hace especial a una casa no son solo los muebles o los cuadros, sino esos pequeños detalles que le dan alma.